EQUIVALIENTES

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domingo, 1 de enero de 2012

"El artista". El ego masculino sin palabras.


  Se me ocurrió la brillante idea de ir a ver la película “The artist” . Convencí a mi marido.

  Nos fuimos a ver algo romántico a más no poder y culto a más no poder, un romance a la antigua, una película muda sobre las películas mudas. Ese era el tema: el paso del cine mudo al sonoro. Aunque el asunto era otro, yo me atreveria a decir que el paso de un matrimonio que ya no interesa a otro. Parece ser que es uno de los miembros de la pareja el que ha perdido el interés y no quiere hablar del tema. Y eso que la esposa le grita: ¡hablame!. Pero hombre ¡como va a hablar si la película es muda!

  Nada más empezar se ve un fragmento de cine mudo, una película dentro de la película. Cuando termina, se ve al público aplaudiendo y sale el protagonista al escenario, -debajo de la pantalla- con un perrito monísimo detrás. Pero, claro, no se oye porque es cine mudo. Es supergracioso, hay una actriz rubia y tonta que quiere salir a saludar pero él no la deja porque quiere acaparar toda la atención. La actriz-rubia-tonta está que echa humo. El público, el de verdad debería troncharse, no sé por qué no se rió nadie.

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    Me encantó  la escena de él con su mujer, aburridísimos los dos, a la hora del desayuno, por supuesto mirando el periódico . Ella  se enfada por verle coqueteando con una chica en una foto del periódico. Su esposa es una señora que parece amargada, además, no le respeta. Se burla de él haciendo garabatos sobre sus fotos. La chica, casualmente es todo lo contrario a ella, risueña, con ganas de hacerse famosa, monísima.

     El artista ve derrumbarse su mundo cuando el cine sonoro hace acto de aparición, y más cuando su mujer le echa de casa y el tiene que vender todas sus cosas (incluido un retrato de sí mismo, de dos metros de altura, que tenía en el salón) Se resiste a adaptarse a los tiempos y fracasa.

    Aquí tenemos, un hombre de mediana edad, egocéntrico y frustrado por un fracaso. Un tema que se ve poco en el cine y que sin duda, ha de despertar nuestros más íntimos sentimientos de empatía. Menos mal que al final todo acaba bien. El señor consigue recuperar su autoestima bailando en películas sonoras y enrollándose con la actriz joven que le admira muchísimo y sólo piensa en poder cuidarle.

   Sin duda es una película para mujeres. A las chicas jóvenes os va a encantar, y así aprendéis un poco sobre el glamur que tienen los hombres de mediana edad frente a la insipidez de los jovenes de la vuestra. Y a las señoras ya les está encantando, tanto si están solas, como si ya se están haciendo a la idea de quedarse solas y acabar despidiendo el año con sus hijos, su exmarido y su novia; la de él, quiero decir.