EQUIVALIENTES

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martes, 9 de marzo de 2021

LA FUERZA Y LA FRAGILIDAD DEL FEMINISMO.

  

                                                           Alimentación forzada de una sufragista británica. 

   

   Me preguntan qué es una feminista histórica.  Un “histórico” del anarquismo o del marxismo, por ejemplo,  es aquella persona que ha luchado largos años en el movimiento y que ha aportado una serie de artículos, libros o hechos al desarrollo del anarquismo. Este es el caso de las feministas históricas. Decir, como he escuchado recientemente, que son "feministas viejas" no es correcto. Yo soy una feminista vieja, pero  no puedo considerarme una feminista histórica. 

  Me dicen que por qué hay feministas tan "cerradas de mente" Hay unos ejes básicos de lo que es el anarquismo o el socialismo, cambiante sin duda, pero no fuera de todo límite. Lo mismo ocurre con el feminismo.  Por otra parte, que una persona proclame que es anarquista, se manifieste unas cuantas veces con unos anarquistas, lea un libro anarquista durante el verano o se tatúe una A rodeada con un círculo en el brazo no la convierte en anarquista. Bertolt Brecht decía algo así como que hay los que luchan un día y son buenos,  pero que los que luchan toda la vida son los imprescindibles. También es verdad que algunos no pueden o no resisten a luchar más que unos años, defenderse de la pena de muerte les impone un límite. Mi abuelo, por ejemplo,  murió en su casa, en el barrio llamado Francisco Franco, y afirmando, entre sus estertores, que era marxista. 

  Y al igual que para saber qué es el marxismo, hace falta leer e informarse, tenemos que informarnos para entender qué es el feminismo, como lucha contra el supremacismo masculino, en todas sus variantes de nacionalidad, religión, ideología, y etnia. Representa la lucha por los derechos de más de la mitad de la humanidad, aquella que se incluye  y se excluye del concepto hombre, según venga al caso. Por ello, el origen de este corpus parte precisamente de la declaración de los derechos del hombre, texto escrito tras la Revolución Francesa para universalizar las ideas de igualdad masculina, pero que fueron extendidos a toda la humanidad. En este momento histórico tener o no tener útero era una cuestión clave, y me gustaría pensar que hoy en día no lo es, pero no encuentro ningún dato que me permita llegar a esta conclusión, ni en Europa ni mucho menos en otros países del mundo. 

    El movimiento feminista tiene en su haber el haber asumido como suyas luchas de otros grupos y minorías, grupos que no siempre han tenido un comportamiento recíproco. Pero si bien esto lo dignifica, también debemos entender que no puede alejarlo de su objetivo y de la comprensión de los retos fundamentales que debe asumir en este momento histórico. A mi juicio, no debe volver a poner otros objetivos por delante de aquel que da sentido a su existencia.  Los ejes fundamentales de la explotación y la alienación femenina ya han sido establecidos en torno a la reproducción y la instrumentalización de la sexualidad, la violencia contra las mujeres y la construcción de la identidad como entidad secundaria y dependiente del otro. Todos estos conceptos han tenido un gran peso sobre otros movimientos de grupos más o menos minoritarios. Las formas de lucha no violentas y de resistencia se han desarrollado en su seno, debido a la comprensión de la dificultad de enfrentar a un ser humano con su círculo familiar más directo, y este procedimiento también ha sido muy influyente en el ámbito de las luchas políticas y del activismo contemporáneo. 

   Son  miles los años de opresión, y el poder masculino ha manifestado ya la capacidad para inventar cientos de fórmulas para legitimarse. Por tanto, hace falta que nuestra atención esté vigilante, a las nuevas fórmulas que puedan existir. También hace falta manifestar cada día nuestro agradecimiento hacia aquellas personas que han luchado para que nosotras podamos estar donde estamos ahora, -posición desde la que podemos seguir avanzando mucho más cómodamente que nuestras antecesoras- y  nuestra solidaridad con aquellas personas que, dentro de sus culturas, religiones o países, siguen luchando para poder conseguirlo, aún a riesgo de ser encerradas, asesinadas y silenciadas.

   Como mi abuelo, muchas personas, muchas mujeres, habrán muerto o morirán con la palabra feminista entre sus labios.  Estas personas nos ayudarán a entender la fuerza y la fragilidad de un movimiento que constituye uno de los pilares fundamentales del progreso humano.

 

miércoles, 11 de marzo de 2015

ACEPTADO.

 Advertencia: Este texto contiene imágenes que pueden herir la sensibilidad.

    La lista de las cosas que las mujeres, o personas que adopten el rol de "mujer"- podemos hacer para satisfacer lo que en cada momento histórico o en diferentes épocas se ha considerado que esperaban de nosotras los hombres es larga y podría parecer propia de una película de terror surrealista. Pero es real.  
En este sentido, es fundamental que nos demos cuenta de que cuando una persona está inserta en una sociedad en la que  una práctica está normalizada, (por “autoridades”  religiosas, políticas, familiares,  culturales…) es difícil introducir elementos de crítica hacia dicha práctica, máxime si la misma está asociada a estructuras de poder y de mantenimiento del poder. 

  Las prácticas que voy a enumerar aquí  tienen en común el hecho de que siempre se introducen bajo la perspectiva de que son las propias mujeres quienes demandan y sostienen la práctica, y verdaderamente se consigue que las mujeres la vayan interiorizando, no como algo negativo sino como un  elemento de su identidad personal y cultural, incluso religioso o de casta. 

   Todas tienen en común que representan un tipo de restricción, ocultación, negación o deformación del propio cuerpo que implica problemas para la salud, para la asunción de la propia sexualidad como sujeto-actor, en lugar de objeto-receptor pasivo, problemas para integrarse en actividades deportivas, o para la movilidad sin restricciones.

    Algunas de las prácticas más atroces ya no existen, sin embargo, llama la atención encontrar en páginas de internet donde se sostienen actitudes ambiguas o incluso de cierta comprensión hacia ellas que deberían producirnos escándalo. Sobre todo si tenemos en cuenta el enorme esfuerzo que supuso eliminarlas. 




                                        1. IMPEDIR QUE LOS PIES CREZCAN.

    También presentado con el poético nombre "de pies de loto". Se trata de una práctica que se llevó a cabo durante muchísimo tiempo en China. Se realizaba sólo con niñas de alto estatus ya que la mayoría de las mujeres chinas, eran campesinas y, como tales,  tenían que trabajar en el campo además de realizar el resto de las tareas y de reproducirse. 


   Fíjense en que el titular con el que se presenta el tema en el siguiente ENLACE, se dice. "para prevenir el crecimiento del pie", como si se tratara de una enfermedad o problema, que es lo único que se puede prevenir, algo malo. De esta forma vemos como en el lenguaje empleado subyace cierta comprensión absurda hacia la barbaridad que suponía esta práctica, comprensión que radica en la idea inconsciente de que el cuerpo de las mujeres no debe respetarse en su integridad: crecimiento, desnudez, fuerza, movilidad, etcétera.   En este otro ENLACE   la aberrante y terrorífica práctica se denomina "tradición milenaria"  Se pueden leer frases como las siguientes: "el dolor diurno quedó justificado por el placer nocturno" (en otras palabras el constante dolor de la mujer es compensado por el ¿placer? del hombre al acostarse con ella), "en este entorno natural destaca la ropa de la mujer y los zapatos, que no se quitará nunca en presencia del hombre" "El vendaje era una forma de realzar la belleza y así despertar la imaginación erótica de lo oculto y lo prohibido"

   
                                                   2. ENGORDAR 



   La práctica de ENGORDE se asocia en algunas zonas de África con el atractivo sexual, igualmente dificulta la salud de las mujeres y mina su autoestima y el aprecio de su cuerpo tal como es.


                                               3. PENETRACIÓN CON RESISTENCIA.

   La introducción del pene en la vagina es una práctica sexual que se asocia con cierta frecuencia con ideas de fuerza y dominación. (La propia palabra "penetración" conlleva esta visión si tenemos en cuenta que en muchas posturas es más bien un "envolvimiento") La práctica del coito, cópula o unión íntima de los órganos sexuales masculino y femenino, en estos contextos de poder-sumisión puede conllevar graves problemas, por ejemplo, la resistencia a usar preservativo es la causa fundamental de la trasmisión del sida y su gran difusión entre las mujeres africanas, las propias mujeres dicen a veces que "no se siente", aunque es sabido que la piel de la vagina no tiene terminaciones nerviosas, que el orgasmo en el coito se produce por presión en la zona interna del clitoris (por lo que el preservativo no puede incidir en él) y que su uso permite evitar el embarazo, facilitar la higiene y mejorar la lubricación que es ventajosa siempre para la mujer. 
                                                                                                                   En la imagen dibujo del clítoris completo junto                                                                                                                                                          con la vagina.


   No obstante, la negativa a usar preservativo no es la práctica más chocante, la resistencia queda establecida culturalmente como un "plus" o atractivo sexual al considerar atractivo el himen o "virginidad", fomentar pornografía que incita o promueve fantasías de violación,  e incluso fomentar modas traídas de culturas con arraigadas costumbres nocivas como el SEXO SECO práctica consistente en mantener la sequedad vaginal para generar artificialmente el efecto que se produciría en una violación, es decir la resistencia, la falta de lubricación que se genera al relajarse y expandirse la vagina como resultado del riego sanguíneo por efecto de la excitación sexual.                                                        


                                                                4. ADELGAZAR

   La industria textil promueve algo que ha sido denunciado múltiples veces, una delgadez insana en las mujeres que es una de las causas principales de la anorexia y la bulimia. La imagen de las mujeres como seres frágiles, belleza etéreas, sin fuerza y decorativas tiene un efecto nefasto sobre la salud.



  Sin ir tan lejos, la imagen de la gordura se emplea frecuentemente para minar la seguridad de la mujer, valga el ejemplo del uso de este calificativo como insulto por un contertulio, que muestra el grado de presión social que se ejerce sobre las mujeres con este tema, muy superior al que se podría esperar si se limitara a la cuestión de la salud y el control de la obesidad.  


                                                    5. LA CUESTIÓN DE LOS PECHOS.


  No voy a extenderme aquí con el tema de las enormes prótesis mamarias que abundan en las páginas pornográficas y que determinan un altísimo precio a pagar por las mujeres que las llevan, entre otras formas de humillación a las que se someten o son sometidas.  Sí me gustaría incluir en esta lista de los horrores, algo que es precisamente lo contrario, EL PLANCHADO DE SENOS es decir frenar el crecimiento de los pechos para evitar las relaciones sexuales tempranas. Es una práctica promovida en el continente africano desde la familia de la víctima para disuadir las violaciones. Se debe tener en cuenta que las violaciones son elevadísimas y que es frecuente buscar el remedio en la propia mujer: no salir, no salir sola, no salir vestida de determinada forma, y llevado a este extremo no tener pechos. 

                                                       6. MUTILACIÓN GENITAL



  Esta práctica es una de las más atroces aunque hay otras que limitarán más la vida cotidiana de las mujeres o afectarán más a su cuerpo de manera global. Los dolores que produce y el riesgo de muerte asociada agravan, no obstante, su consideración internacional dificultando que pueda ser defendida por los sectores relativistas. La mutilación puede tener distintos grados y se practica en diversos países africanos, así como algunos de Asia, en particular en Indonesia. Se ha extendido a Europa, donde está muy perseguida. La ONU ha manifestado los grandes avances que se están haciendo en la lucha contra esta lacra. Se podría pensar que la opinión pública ha desarrollado una sensibilidad que impide hoy en día encontrar artículos que lo traten como hemos visto respecto a la mutilación de los pies, es decir como "tradición milenaria" o "costumbre respetable" en la que otras culturas no deben entrar. Sin embargo, y aunque resulte casi difícil de creer, existen personas que intentan confundir mediante la equiparación entre la ablación y  la circuncisión,  a la que se refieren como "mutilación genital masculina"  En este sentido recomiendo  leer el artículo de Miguel Lorente al respecto. 


                                                          7. OCULTACIÓN DEL CUERPO.

    La idea de que el cuerpo debe ser cubierto no puede limitarse a las mujeres, es evidente que en las playas y en la práctica deportiva hay unas limitaciones a lo que se puede mostrar, tanto para hombres como para mujeres, que en muchos países se reduce a los genitales. Sin embargo, es frecuente el control de lo que las mujeres pueden mostrar de su cuerpo, ya sea mucho o poco (quiero decir con esto que una mujer no debería tampoco sentirse obligada o inducida a llevar poca ropa para conseguir un beneficio como pueda ser, por ejemplo, aumentar las cotas de audiencia de un programa televisivo) 



   Las prohibiciones exclusivas dirigidas a las mujeres son las más frecuentes. La gravedad que revistan irá, como es lógico, determinada por las limitaciones de movilidad, libertad y percepción de su propio cuerpo que conlleven. La ocultación total, incluida gran parte o la totalidad de la cara sería su máximo exponente. Es peligroso aceptar esta costumbre, como hemos visto en otros casos como una peculiaridad o una opción cultura o religiosa que se debe respetar en lugar de como una práctica que se debe prohibir en los países en los que no forma parte de sus costumbres, así como promover el diálogo social  y la presión internacional en aquellos países en los que existe para eliminarla con la mayor celeridad posible ya que trunca las vidas de los seres humanos que son afectados por ella. No es una cuestión de elección sino una cuestión de derechos humanos. 

                                      8. PRACTICAS DE DOMINACIÓN CON RIESGO

   Para finalizar este artículo me referiré a la creciente moda de el sexo con elementos de sado-masoquismo.  La banalización de este tipo de prácticas tiene como objetivo normalizar la pornografía en la que se ejecutan de un modo mucho más violento o agresivo con grave daño para las mujeres implicadas en ellas, de este modo no se perciben como violencia sino como un juego aceptado por la mujer. Por otra parte, tienen el riesgo de que mandan el mensaje al hombre de que a las mujeres les gusta ser dominadas e interiorizan dicho mensaje en niveles profundos de la mentalidad femenina. 

    Existen gurus del BMDS que promueven una aceptación y una excitación a partir de la violencia y la humillación de las mujeres, las nalgas enrojecidas se presentan como reclamo sexual, aprovechándose de la tendencia a "satisfacer" al hombre que es el tema de todo el artículo, a hacerle sentir más macho y poderoso.  Proliferan las páginas como estas Esclavita del amo. Al igual que los trols que entran en las páginas feministas para destruírlas, las amenazan y las insultan, también  proliferan los hombres que se hacen pasar por mujeres y promocionan esta actividad denominada spanking, en distintos medios y sobre todo en las redes sociales. 

 Se presenta como lo más normal así en esta "lista"  página de 20 minutos se hace la pregunta siguiente. "¿Eres sumisa las 24 horas o sólo en tus relaciones sexuales?" La entrevistada explica las diferencias entre maltratadores y hombres que practican BMDS diciendo que "el maltratador es misógino y el amo "adora a las mujeres". 

   Los riesgos físicos y para la salud no son una novedad, por lo que hemos visto hasta ahora, en este sentido veamos lo que dicen los sexólogos que normalizan la práctica aunque, al mismo tiempo, están alarmados por la extensión repentina de la misma y las consecuencias que pueda tener.  Avisan de los RIESGOS FÍSICOS, y que se refieren a lesiones asociadas personas que tienen lumbalgias, problemas cervicales, problemas de la piel, etcétera. Llama poderosamente la atención la imagen estilizada que aparece en las fotos de este enlace frente a las que predominan en la pornografía, mucho más agresivas, como las que muestro aqui.

Son muchas las prácticas que podríamos añadir si buscamos entre las tribus más atrasadas, como "los dientes de tiburón" - véase con que guasa se lo toman en este artículo- o los cuellos de jirafa de Birmania o los platos en los labios, de las tribus mursi, que mostramos en estas imágenes. 


        El objetivo de este listado es favorecer la reflexión, tanto entre hombres como entre mujeres.  No cabe duda de que los hombres a lo largo de la historia también han desarrollado y desarrollan prácticas nocivas respecto a sus propios cuerpos, pero este artículo trata sobre las mujeres, que es donde podemos apreciar  una mayor gravedad, así como extensión en el espacio y en el tiempo. 

  Nosotras debemos cuestionar lo que hacemos con nuestros cuerpos y preguntarnos qué estamos consiguiendo con ello y de qué modo nos beneficiamos o perjudicamos a medio y largo plazo.  Por otra parte, los hombres deben cuestionarse en qué grado están silenciando, generando, apoyando o incluso potenciando este tipo de prácticas y cómo pueden ayudar a las mujeres para desarrollar una mayor estima y respeto de sus cuerpos en un contexto de libertad y de igualdad entre géneros. 

sábado, 31 de enero de 2015

LA MUJER EN CASA Y CON LA PATA QUEBRADA.

 

    Hace unos días publiqué un post en Facebook - que podéis leer un poco más abajo- titulado.
"Porque no me da la gana"

   

     El hecho de actualidad que inspiró mi texto fue la polémica que se  levantó en las redes sociales sobre la decisión de Michelle Obama de NO USAR VELO durante los actos relacionados con los funerales del rey de ARABIA SAUDÍ.  Sin embargo, debemos recordar que NO ES OBLIGATORIO usar esa prenda para las extranjeras y que ninguna de las ministras de asuntos exteriores que estuvieron previamente en el país lo hicieron, como tampoco lo hace Angela Merkel o la reina de Inglaterra. La decisión de ponerse un velo en Indonesia tiene que ver con la visita a lugares que sí lo requieren específicamente.  La polémica en sí misma era absurda, y lo que debemos plantearnos YA es como dar nuestro apoyo a las mujeres árabes que opten por no usar esta prenda y puedan tener la libertad de hacerlo. ¡Desde luego que hacerlo nosotras no sería la mejor de las formas!

   Algunos consideran que se deben romper relaciones con este país, otros que esto es imposible, muchos que precisamente el contacto con otras formas de estructuración social y la presión y el diálogo serán las que más influirán en determinar los cambios que la sociedad en general y las mujeres en particular necesitan para recuperar los derechos más básicos. No obstante, no podemos obviar que en muchos países del mundo no hay una prohibición directa a las mujeres para que puedan conducir, andar solas por la calle, viajar solas, etcetera. Sin embargo, esta libertad se les hace de facto imposible por los riesgos de agresiones que afrontan: insultos, agresiones verbales en forma de comentarios sobre su cuerpo, tocamientos, incluso violaciones.

   Creo conveniente recordar que hace menos de cincuenta años las mujeres no conducían en España y que tuvieron que soportar todo tipo de insultos. Yo personalmente conozco dos mujeres que fueron acorraladas, bajadas del coche y violadas. Todavía hace poco se podía oír en España el refrán que dice: "La mujer en casa y con la pata quebrada." Debemos reflexionar sobre esto y luchar con ganas y con fuerza, usando distintas formas de presión y resistencia, pero desde la comprensión y la esperanza, nunca desde el odio y la violencia. Eso, siempre se lo hemos dejado al enemigo.

 
                              Post "PORQUE NO ME DA LA GANA"

jueves, 16 de enero de 2014

La libertad de decidir sobre la propia maternidad.



 Se debate de nuevo si las mujeres han o no de tener libertad para decidir sobre la continuación de sus embarazos. Parece mentira.

   Estoy en la Tierra gracias a que mi madre decidió no abortar, y ello a pesar del riesgo que suponía un embarazo a su edad.  Seguramente pesó en su decisión el hecho de que abortar estuviera prohibido.

  Sin embargo, esta circunstancia personal no puede servirme para justificar la represión y el control sobre la maternidad, algo que hoy por hoy sigue dependiendo del cuerpo de las mujeres. Conozco muchas mujeres que han abortado, sus razones son muy diversas y sus circunstancias muy variadas.

   Siempre estaré agradecida a mi madre por su decisión, y soy libre de saber, de comprender y de decir, a pesar de ello,  que ella merecía decidir, con total libertad.  Aunque esa decisión pudiera haber tenido como consecuencia que yo no estuviera escribiendo esta entrada.

   La única razón que debe llevar a una mujer a desarrollar dentro de su cuerpo un ser humano ha de ser el deseo y la voluntad, propia y personal, de hacerlo.
Lo contrario es barbarie.


 Son muchas las personas que se están implicando y luchando para defender las libertades que se han conquistado con tanto esfuerzo. Este vídeo es una pequeña muestra.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE KARENINA.

                                                         Tolstoi junto a su hija Sasha.


 Es curioso esto de tomar el apellido de tu pareja. En conjunto es muy curioso esto de que tu ser se configure a través del de otros seres. 


    En cierto sentido, debemos reconocer que nuestro yo es el resultado de una superposición de categorías: el género, la nacionalidad, la raza, la religión, las creencias políticas, las preferencias sexuales, la profesión, la clase social, los grupos de edad... Pero, de todas las construcciones del yo posibles, la que más me ha llamado siempre la atención es la que nace de la construcción del nombre propio. El nombre, es sabido, nos lo dan nuestro padre y nuestra madre por razones diversas, pero el apellido o los apellidos son una construcción social. 


  En principio, lo normal sería tomarlos  de la madre que nos parió, porque a fin de cuentas es la que ha creado nuestro cuerpo, pero no es tan sencillo como parece porque la madre que nos ha creado resulta que también tiene un nombre y este no es, a su vez, el de la madre que la engendró a ella sino el de su padre. 

   Así pues, generación tras generación los seres con pene van pasándose el apellido unos a otros y diciendo frases como "Nosotros los Fernández" mi abuelo, mi bisabuelo, mi tatarabuelo y mi blablablabuelo. Los seres con útero se limitan a la encomiable y laboriosa tarea de engendrar dentro de él a las siguientes generaciones de Fernández.

 Más llamativo aún es  este fenómeno en las sociedades en las que la mujer deja su nombre para tomar el del esposo. Romeo, en la famosísima escena del balcón, le ofrecía a su amada renunciar a su nombre como si esto fuera, para él,  un gran asunto. Sin embargo, para las mujeres de medio mundo parece la cosa más normal. Un detalle sin importancia alguna. Incluso, si me apuras, un regalo del ser amado. 


   Esta construcción de la identidad sobre la de otro la encontramos en el título de la novela Ana Karenina. Todo el argumento de la misma se monta sobre la imposibilidad de Ana de ser ella, de vivir su vida al margen de lo que su marido determine y la sociedad dictamine. Ella es la esposa de Karenin, sus hijos también llevan este nombre, incluso si son engendrados de otro hombre, mientras él no le conceda el divorcio, Ana seguirá siendo Ana Karenina y los hijos engendrados de su vientre serán tan propiedad de su marido como lo era su vientre mismo. 


  Pero el drama de nuestra bella, inteligente, apasionada y maravillosa Ana no reside sólo en que no puede conseguir el divorcio y dejar de ser Karenin, el drama consiste en que si deja de ser quien ha sido hasta entonces lo será para convertirse en la comparsa de una nueva persona. Pobre Ana. Su inteligencia le juega una mala pasada. Ella entiende que todo esta perdido. Haga lo que haga parece abocada a pasar de una convención a otra, de una falsedad a otra, de un estado de incertidumbre y dependencia a otro. Y si en su primer matrimonio esta situación le era tolerable pues nadie le había dado unas alas con las que elevarse por encima de la mediocridad, ahora ya no podría soportarla.


    Para los demás es Ana Karenina, pero ¿quién es para ella misma?, ¿la madre que ha abandonado a su hijo? ¿la amante que espera con creciente ansiedad que no dejen de amarla? Ana no puede establecer su identidad desde sí misma; no tiene fuerzas  para luchar por ella y no sabría vivir, o al menos eso cree ella sin construir su identidad desde la de un hombre. El miedo, el dolor y la culpa la atenazan como una cuerda alrededor del cuello que finalmente acabará por ahogarla.

      Es muy curioso para mí el caso de personajes públicos como Susan Sarandon que mantienen el apellido del primer marido porque ya lo han hecho suyo y no importa ya si es del hombre que amaste años atrás, del padre o del fontanero. Te has hecho un nombre con él en el mundo del cine y nos vas a cambiártelo ahora. Desde luego tiene lógica. Aunque la premisa inicial haya sido absurda.

     Otro ejemplo que me abruma es el de Marie Curie. Recientemente he leído el estupendo libro de Rosa Montero "La ridícula idea de no volver a verte" en el que nos habla sobre su propia experiencia vital de duelo entretegiéndola con la de la gran científica. Me parece muy acertada la reflexión de Rosa sobre el modo en el que la muerte de Piere Curie se convirtió en el hecho más triste de la vida de  Marie Sklodowska, pero también el hecho que socialmente ha determinado el valor incuestionable de su aportación a la ciencia. Qué cruel paradoja.  En cualquier caso, todos los Curie de Francia pueden estar orgullosos de compatir su apellido con el de la eminente física polaca.

   Todo mi apoyo para las mujeres que se atreven a mantener su apellido en países donde lo perderían, a poner su apellido a sus hijos o hijas, a cambiarse su apellido por el de su madre, o el de su abuela, o el de su blablablabuela o a reírse de los que opinan que hacer alguna de estas cosas puede ofender al padre, al abuelo o al marido.  Bravo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

UNA VENTANA AL INTERIOR DE LA SEXUALIDAD FEMENINA.




   








   Hace ahora unos años vi en la televisión un documental francés titulado El clítoris. Afortunadamente ya conocía ese órgano con el que la madre naturaleza, por otra parte tan malvada, nos había querido premiar por todos nuestros desvelos para mantener en marcha el juego de la  vida.

  Pero con este documental, para mi asombro y, a pesar de haber sobrepasado ya la línea de los cuarenta años, me entero de como es verdaderamente el clítoris, de su  tamaño real y de su forma interna; la imagen, que reproduzco aquí y que no nos enseñaron en ningún manual de anatomía humana y en ningún curso de sexualidad.



   Y ustedes pensarán, ¿pero qué tiene que ver el clítoris con " La vida de Adele"?   Pues bien,  en esta excelente y audaz película, y gracias a la profesionalidad de las actrices: Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux,  y al esfuerzo psicológico, físico e interpretativo que despliegan en las escenas de sexo, podemos ver, conocer, imaginar y comprender en que medida la estimulación del clítoris genera en la mujer un torrente de placer que puede resultar enorme, sobre todo si además puede tocar, ver, y sentir el contacto y la presencia de otro ser que le resulte sexualmente estimulante, en este caso, otra mujer.

   Ellas se encadenan en un acto sexual que genera un flujo continuo de orgasmos en una escena que dura unos diez minutos. La escena rompe enteramente con la imagen de pasividad de la sexualidad femenina, con la imagen de la sexualidad femenina dependiente del coito y con la imagen de la sexualidad femenina como algo bello o tierno. Ellas se frotan el clítoris de muchas formas diferentes y de manera repetida e intensa. Es una sexualidad desesperada fruto de un deseo contenido que estalla y lo hace de un modo específico por tratarse de dos mujeres jóvenes que, juntas, tienen la capacidad de proyectar el orgasmo en una cadena que las deja exhaustas de satisfacción y gozo.

  En "La vida de Adele" el público puede recibir un impacto al descubrir cómo puede ser la sexualidad entre dos mujeres, sin tener que recurrir para ello a la pornografía. La sexualidad se representa, no se realiza y lo hace en un contexto narrativo, con un sentido, con una ética profesional  y con una finalidad comunicativa y artística. Cuando el  personaje del joven actor que aparece en la película le pregunta a Adèle por qué se acuesta con mujeres y le dice "¿es más tierno?" ya tenemos en el cerebro  las imágenes del sexo anterior y podemos desenmascarar el tópico.

  Por otra parte, la historia de amor en sí, es intensa y bella, pero no deja de ser una historia más de enamoramiento seguido de rechazo- por razones que están por encima de la elección sexual, como la clase social o la incompatibilidad de caracteres- En cualquier caso, merece una mención la base en la que se inspira: la novela gráfica "El azul es un color cálido" de Julie Maroh, que ha tenido también un importante reconocimiento en su género y que todavía no conozco.


  Pero lo que marca la diferencia, lo que eleva el film, a mi juicio,  es la valentía de mostrarnos la verdad respecto a una faceta de la realidad que estaba oculta, física y simbólicamente.  No es casual que haya merecido el elogio de la crítica mundial,- premio FIPRESCI 2013- como el año pasado lo hizo Amor. Ambas, también ganadoras en Cannes.  Estas películas representan la fuerza del cine para abrir una ventana a lo innombrable y hacerlo desde la mirada incomparable del arte. Y eso, es mucho.

   Por eso, para esos millones de mujeres que han sido privadas de parte de sus clitoris- qué ironía que no hayan podido arrancarlo todo de su ser precisamente por no conocerlo- para esos millones de niñas que crecen aprendiendo a ocultar su placer tanto como su dolor, para esos millones de mujeres que practican una sexualidad insatisfactoria o ninguna, para esos millones de mujeres que temen a la masturbación, y claro, para esos millones de mujeres que desean a otras mujeres, Adèle es un canto a libertad y su director Abdellatif Kechiche, un artista que merece toda mi admiración.  Su origen tunecino, y el género al que pertenece constituyen una fuente de esperanza.

Bravo.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Perder la razón, la maternidad como infierno.





  Después de “Amor”, la película de Haneke, me encuentro con este film de Joachim Lafosse “Perder la razón”  que me sumerge de nuevo en uno de esos infiernos personales que parecen invisibles ante los demás.

   Al igual que un comentarista del programa Días de cine,  consideró que el tema de “Amor” era “una decrepitud mal encarada”, no me sorprendería que alguien ya esté calificando el de esta película como “una maternidad mal encarada”. Y es que existen infiernos que nosotros creamos, que nosotros mantenemos, pero que somos incapaces de ver, o quizá no queremos ver. Si has caído en la casilla mala,  como en el juego de la oca, tú te aguantas, y yo tiro, porque me toca.

 No cabe duda, por otra parte, de que la alineación absoluta puede terminar por ser llevadera. Convertirse en la limpiadora-reproductora de un hombre  puede ser una función en la que encontrar algún tipo de autoestima personal, si ponemos nuestra autoestima en la valoración que el hombre hace de nosotras y en la capacidad de aguante. Generaciones y generaciones de mujeres han vivido, viven y probablemente, vivirán así en el futuro, aunque sea desalentador reconocerlo.

 Pero en la película “Perder la razón”, este no es el caso. No hay alienación asimilada a la normalidad. Hay dolor en estado puro, angustia, sufrimiento y odio dirigido, por pura confusión, hacia las hijas y el hijo que parecen ser la causa directa de ese sufrimiento. Aunque evidentemente no lo son. ¿Por qué esta terrible confusión? Porque la mujer está sola. Abrumadora y terriblemente sola. No hay voces que la ayuden a interpretar lo que le pasa.  Tampoco  pertenece al grupo de las mujeres que han sido criadas para vivir así, aunque hubiera deseado al menos poder integrarse en él –la desdicha compartida es menos dolorosa- pero ni esto consigue.

  Porque su pareja ya tiene pareja. Ella sólo es un vértice más en el triángulo creado para la satisfacción de todos y cada uno de los deseos de su joven marido inmigrante. En un punto está ella, y en el otro el hombre occidental que le proporciona una vida “a lo grande” a él y a toda su familia marroquí. Esta situación lleva a la protagonista a un círculo dantesco en el que busca y busca el modo de satisfacer al marido en una especie de competencia carente de sentido con “el otro”: tener el hijo varón que desea a base de parir niños.  Si la competencia con otras mujeres es dura, en este caso es sencillamente imposible de sobrellevar salvo con  la negación absoluta de su ser.

  Es violada, humillada, culpada, golpeada y finalmente, abandonada por el marido que no puede soportar la convivencia con tantos niños las peticiones constantes de colaboración… y se escapa cada vez por periodos más largos a Marruecos para poder “respirar”. Es diariamente sometida a esa insidiosa venganza del hombre mayor que le reprocha simplemente su ser femenino,  que la requiere despierta para el trabajo y al mismo tiempo anulada para la queja o la exigencia de cambios. Que en el fondo la odia por representar todo lo que él nunca podrá ser.

 “Perder la razón” nos acerca una vez más a la realidad de la locura generada por el entorno de la persona, nos permite, además,  reflexionar sobre la explotación de las mujeres desde la perspectiva no solo intercultural sino también de la connivencia homosexual. Una homosexualidad masculina que predica la tolerancia hacia su diferencia, mientras acepta en su entorno modelos de vida basados en la masculinidad más retrógrada, que incluso los mitifica y reconstruye como valores absolutos de una sexualidad libre de todo compromiso reproductivo.

    Por otra parte, la película se dirige también con mirada crítica hacia las occidentales que contemplamos indiferentes o incluso valoramos como positivas diferencias culturales que no son más que trampas para mujeres, hasta que una de nosotras cae inesperadamente en una de esas trampas. No lo vimos venir. Por eso “Perder la razón” no es solo una película excelente, es sobre todo una película necesaria. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Amina, entre la maleza.



  El suicidio de Amina Filali   ha conmocionado Marruecos, y también ha inquietado a todas las personas menos informadas sobre la magnitud  del extendido problema de la violencia de género, que no sabían que leyes como la que ampara el derecho del violador a reparar su culpa casándose con la violada, siguen vigentes en este país.

  La reacción inicial fue la sorpresa, después la indignación y ahora empiezan a escucharse las voces de los que dicen en el país, quizá avergonzados por el eco internacional que el asunto está teniendo, que la chica consintió. Sí, ella quiso casarse y ella quiso tener relaciones sexuales, dicen.  Supongo que solo les queda por decir que, por supuesto, ella quiso suicidarse.

  Aunque estas últimas reacciones pueden incendiar todavía más nuestros ánimos, y especialmente los de las mujeres marrroquíes . La imagen mental de la joven de quince años violada, o convencida de un modo u otro para dejar correr su vida por el retrete que otros habían montado para ella no parece fácilmente borrable de la  mente colectiva. La imagen de esta joven sufriendo una muerte espantosa y lenta mientras el mataratas consumía su organismo, ya sin vuelta atrás. Ojalá no la olvidemos, y ojalá su muerte pueda tener algún fín, servir para algo de algún modo, hacer despertar a las jóvenes árabes en la lucha por sus derechos como mujeres, más allá de su condición de árabes y de musulmanas.

  El suceso me ha recordado a una película coreana estupenda que he visto hace pocos días, Poesía. En ella una joven es violada reiteradamente por un grupo de jóvenes. Tras su suicidio la abuela de uno de los violadores se plantea un dilema moral de enorme peso: unirse al grupo de padres que pretende borrar el hecho con una compensación económica, o bien dejar que su nieto se enfrente con la vida en toda su crudeza y también en toda su belleza. 

La muerte y el sacrificio se convierten entonces en un hecho poético porque la vida, la bondad y la libertad se abren camino, como el agua, incluso entre la maleza. 

 

Señoras y señores, con ustedes La Real Academia.


   ¿ Se han preguntado alguna vez por qué en los escenarios los y las artistas se dirigen al público como señoras y señores, damas y caballeros?

   Supongo que no, y yo tampoco. Pero estos días, con ocasión del texto publicado por Ignacio Bosque, en el que arremete contra el afán de algunos por cuidar el tema de las diferencias de género sexual en el lenguaje, me he dado cuenta de que existen notorios ejemplos, como el citado, que a nadie parecen molestar, o por ejemplo, la distinción entre críos y crías, cuando es bien sabido que una cría es lo que es tanto si es macho como si es hembra: un ser en proceso de desarrollo y que requiere cuidados.

    Sin embargo, media España montó en cólera con la posibilidad de que el vocablo miembras, empleado por la ministra de igualdad, se considerase como remotamente posible y resulta cuando menos ridiculo para algunos que empleemos el compañeros y compañeras chicos y chicas ante un público mixto en un mitin o en una clase.

    ¿Por qué? A lo mejor es que el corazón tiene razones que la razón no tiene. Veremos. Yo no pierdo la esperanza de que sigamos adelante con nuestro empeño de amoldar la lengua, que es un instrumento de comunicación, a las necesidades de nuestra sociedad plural y moderna.  No pierdo la esperanza de que incluso los académicos más casposos se dignen a leer algunos libros sobre género y psicología del lenguaje y comprendan que las palabras, siendo algo fascinante, hermoso, digno de admiración... no son lo más importante, lo verdaderamente importante son las representaciones que simbolizan y conforman nuestra realidad. Si la @ llega a ser un signo de igualdad de género además de remitirnos al inabarcable y fascinante mundo virtual, bienvenida sea. Los símbolos están ahí para eso, para simbolizar lo que queramos.

   Adjunto enlace con el artículo de Millas al respecto, como siempre, genial.

sábado, 3 de marzo de 2012

La puta al río.




  Cuando alcanzas los cuarenta te crees que lo has visto y oído casi todo, pero te equivocas. Esto es especialmente cierto cuando se trata del ingenio machista y de la violencia contra la mujer, siempre hay algo más.

   Ayer volvía de casa en el coche de una compañera con otras profesoras. La conductora se quejaba del trabajo que tenía que hacer con los alumnos problemáticos y de la poca ayuda que recibía de jefatura, en ese momento se escuchó la voz de una de ellas, sentada  atrás, que decía enérgicamente: " CLARO QUE SÍ, AQUÍ O FOLLAMOS TODOS, O LA PUTA AL RÍO."

  Me limité a decirle. "por favor, no digas eso", esperando una acusación inmediata de pertenecer a la absurda policía de lo políticamente correcto y bla, bla, bla. Pero se excusó diciendo que sí, que era una burrada, pero que es algo que se dice desde siempre en su pueblo.

  El pueblo. Es curioso. Estos días estoy trabajando con mi alumnado sobre el siglo XVIII y el tema de La Revolución Francesa. Procuro que se interesen sobre los grandes personajes de la historia de la emancipación femenina como Olimpia de Gouges, que comprendan que ha costado mucho extender el concepto de los Derechos del hombre al de Derechos humanos, es decir; a las mujeres. Quiero que vean que las luchadoras de entonces, las que eran capaces de discernir que sus intereses no siempre eran coincidentes con los de los hombres, ya comprendieron la trampa que encerraba la idea de pueblo, el tercer estado, la masa popular. Quiero que comprendan este hecho histórico y que sean capaces de hacer transferencias lógicas y analizar otras situaciones análogas.


Fotograma de la película de Fellini Las noches de Cabiria.


  La frase "follamos todos" es interesante desde ese punto de vista. Se trata de una reivindicación masculina, sin duda. El derecho de follar, algo que no se han atrevido nunca ha reivindicar como parte de la carta de derechos del hombre, pero que desde luego está presente en la historia de la humanidad, particularmente en las guerras. Me atrevería a decir que es en este derecho no reconocido en el que muchos se apoyan para defender la existencia de la prostitución.

  Y claro, tiene que ser un derecho universal. Una idea en la que las clases sociales -u otras desigualdades innatas o adquiridas, como el atractivo o la habilidad sexual- no tendrían cabida. Llevado el derecho a sus consecuencias lógicas la prostitución debería estar subvencionada por el Estado.

   Pero la expresión de la sabiduría popular va más lejos. Por supuesto, aqui de lo que se trata es de que juguemos todos o que rompamos el juguete.  El simbolismo de esta frase, más allá de su lógica democrática e igualitaria,  encierra una idea muy clara, muy presente en la imaginación popular  la  de que la prostituta es algo despreciable, aborrecible.  La mujer que se prostituye no es tan siquiera una mujer, es algo de lo que uno puede deshacerse cuando surgen los problemas. Un objeto para usar y tirar. Una cosa.