EQUIVALIENTES

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sábado, 3 de marzo de 2012

La puta al río.




  Cuando alcanzas los cuarenta te crees que lo has visto y oído casi todo, pero te equivocas. Esto es especialmente cierto cuando se trata del ingenio machista y de la violencia contra la mujer, siempre hay algo más.

   Ayer volvía de casa en el coche de una compañera con otras profesoras. La conductora se quejaba del trabajo que tenía que hacer con los alumnos problemáticos y de la poca ayuda que recibía de jefatura, en ese momento se escuchó la voz de una de ellas, sentada  atrás, que decía enérgicamente: " CLARO QUE SÍ, AQUÍ O FOLLAMOS TODOS, O LA PUTA AL RÍO."

  Me limité a decirle. "por favor, no digas eso", esperando una acusación inmediata de pertenecer a la absurda policía de lo políticamente correcto y bla, bla, bla. Pero se excusó diciendo que sí, que era una burrada, pero que es algo que se dice desde siempre en su pueblo.

  El pueblo. Es curioso. Estos días estoy trabajando con mi alumnado sobre el siglo XVIII y el tema de La Revolución Francesa. Procuro que se interesen sobre los grandes personajes de la historia de la emancipación femenina como Olimpia de Gouges, que comprendan que ha costado mucho extender el concepto de los Derechos del hombre al de Derechos humanos, es decir; a las mujeres. Quiero que vean que las luchadoras de entonces, las que eran capaces de discernir que sus intereses no siempre eran coincidentes con los de los hombres, ya comprendieron la trampa que encerraba la idea de pueblo, el tercer estado, la masa popular. Quiero que comprendan este hecho histórico y que sean capaces de hacer transferencias lógicas y analizar otras situaciones análogas.


Fotograma de la película de Fellini Las noches de Cabiria.


  La frase "follamos todos" es interesante desde ese punto de vista. Se trata de una reivindicación masculina, sin duda. El derecho de follar, algo que no se han atrevido nunca ha reivindicar como parte de la carta de derechos del hombre, pero que desde luego está presente en la historia de la humanidad, particularmente en las guerras. Me atrevería a decir que es en este derecho no reconocido en el que muchos se apoyan para defender la existencia de la prostitución.

  Y claro, tiene que ser un derecho universal. Una idea en la que las clases sociales -u otras desigualdades innatas o adquiridas, como el atractivo o la habilidad sexual- no tendrían cabida. Llevado el derecho a sus consecuencias lógicas la prostitución debería estar subvencionada por el Estado.

   Pero la expresión de la sabiduría popular va más lejos. Por supuesto, aqui de lo que se trata es de que juguemos todos o que rompamos el juguete.  El simbolismo de esta frase, más allá de su lógica democrática e igualitaria,  encierra una idea muy clara, muy presente en la imaginación popular  la  de que la prostituta es algo despreciable, aborrecible.  La mujer que se prostituye no es tan siquiera una mujer, es algo de lo que uno puede deshacerse cuando surgen los problemas. Un objeto para usar y tirar. Una cosa.